EL ROMANCE ENTRE EDILES QUE DESATÓ UNA CRISIS CON LA INTENDENCIA – ALEJANDRA ARCE Y MAXIMILIANO YBARS

El embarazo de una concejala desató una crisis política en Río Grande, dejando en evidencia las asimetrías de género que aún operan en las estructuras de poder local.
La noticia de que Alejandra Arce (Provincia Grande) y Maximiliano Ybars (UCR) esperan un hijo, si bien representa una alegría personal, sacudió al Concejo Deliberante y desnudó el costado más machista y patriarcal de la conducción municipal.
Lejos de recibir felicitaciones, y según trascendió desde el entorno más cercano a la pareja, la futura maternidad de Arce habría provocado una represalia directa por parte del intendente Martín Pérez, quien le habría sentenciado con absoluta impunidad: "Tu carrera política está terminada". De confirmarse este trato, el mensaje implícito es claro y alarmante: en los espacios de decisión conducidos por varones, los proyectos de vida personales y la maternidad de las mujeres son penalizados como si fueran una traición o una falta de capacidad para ejercer la función pública.
Este episodio expone una vara doble que atraviesa a la política tradicional. Mientras que Arce —quien supo ser una de las figuras de mayor confianza y peso en el armado político de Pérez— enfrenta el castigo y la amenaza de proscripción por su vínculo afectivo y su embarazo, el intendente habría tenido una conducta diametralmente opuesta frente a los múltiples escándalos protagonizados por varones de su espacio. A los dirigentes hombres se los encubre, se los cuida y se les garantizan defensas corporativas ante cualquier traspié; a las mujeres se las vigila, se las juzga moralmente y se les intenta digitar la carrera y el cuerpo.
La presunta reacción del jefe comunal no hace más que confirmar que, cuando se trata de mujeres en la política, los varones con poder aún se arrogan la potestad de decidir sobre sus trayectorias, sus vidas privadas y sus futuros institucionales

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